Usar el mando secundario desde el suelo para operar una PEMP no solo es una mala práctica, sino que puede tener consecuencias muy graves. Este tipo de maniobra reduce drásticamente la visibilidad del operador, lo que incrementa el riesgo de colisiones, aplastamientos o maniobras imprecisas.
Además, se pierde el acceso al display principal, desde el cual se monitoriza información crítica como la carga, presión hidráulica, estado de estabilizadores o nivel de batería.







